28 sept. 2015

Quiero pedir perdón





Quiero pedir perdón si alguna vez, cegada por la preocupación de pagar el alquiler, la comida de la semana, el seguro médico, la luz, y en definitiva lo básico para vivir, se me dejó notar ese malestar durante un Show.

Quiero pedir perdón si en algún momento vísteis que se me torciera la sonrisa cuando alguien vociferaba mientras yo, desconcertada por la situación, intentaba cantar y hacerme oír a duras penas ante vosotros.

Quiero pedir perdón si un día llegué algo quejumbrosa a una actuación por estar cansada de cargar con todo aquello que requiero para llevar a cabo un concierto o performance, si estaba gacha o un poco despeinada.

Quiero pedir perdón si, por perder la paciencia con la gente que me regatea, cuestionando de paso mi profesionalidad y minusvalora el gran esfuerzo que esto supone, se mermaron mis energías en un espectáculo.

Quiero pedir perdón si me vine fácilmente abajo por un comentario de alguien que, creyéndose en posesión de la verdad absoluta, se atrevió a dar su opinión pensando que en ésta estaba contenida la auténtica razón de un muy discutible pequeño fracaso o tropiezo creativo.

Quiero pedir perdón si un resfriado (como el que ahora incubo) no me permitió dar el do de pecho.



En definitiva, quiero pedir perdón si puntualmente no di el cien por cien de mis capacidades, como es mi intención cada vez que actuo, si tuve un desliz que me hizo olvidar la verdadera razón por la que me subo al escenario.

(Y ya dejo de pedir perdón que mi manager me regaña)

Dicho todo esto, lo cierto es que aún se me parte un cachito de alma cada vez que alguien, con una muy natural curiosidad, me pregunta si se puede vivir de esto. Se me parte porque creo que ya de sobra se sabe que es harto difícil y, no obstante, a algunos les queda esa inocente duda. Pero sobretodo se me parte porque hacer de esto una profesión rentable requiere, entre otras muchas cosas, conseguir hacer consciente a la sociedad del valor del trabajo artístico y de la creatividad e inculcar el respeto por el esfuerzo y dedicación de los y las artistas y su gran aporte a nuestras vidas. Con sus obras nos dan que pensar, nos permiten reflexionar, nos hacen reír o llorar, nos acercan a otros mundos, nos plantean otras perspectivas que enriquecen nuestra visión de las cosas, nos entretienen, nos hacen olvidar penas, nos sacan de la viciosa rutina, nos aportan conocimiento porque nos abren los ojos a otras realidades y un larguísimo etcétera que hace una parada obligatoria en su contribución a nuestra educación

Para encontrar un/a artista no hay que irse muy lejos, están entre nosotros. Puede ser el vecino de enfrente o la chica que pone copas en el bar al que vas los sábados. Puede ser la mujer que está sentada a tu lado en el metro o el hombre que se te cruza con la bici un lunes por la mañana. Quizás pasen inadvertidos porque no tienen una imagen mediática prominente, bien porque no salen en la tele o porque no son el hit del verano (o de la primavera...), porque no tienen dos millones de seguidores en su canal de YouTube o porque no expusieron en el MoMA, porque no actuaron en el Royal Albert Hall ni en ningún teatro de capital. Puede que ni se les de visibilidad en la agenda cultural alternativa de su barrio. Pero están ahí y luchan por sobrevivir. No serán "famosos" porque probablemente ni lo pretendan. Hay mucho arte y mucha creatividad (y, a veces, mucho más interesante) más allá de los circuitos más comerciales y/o las plataformas más snobs. Bah... que no quiero caer en demagogias. Dejo ya de hablar de lo obvio. 

Voy a contestar de una vez por todas a esa dichosa pregunta de si se puede vivir de esto o no. Ahí va: "Poder, se puede. Lograrlo es asunto de otro costal". Y en ese logro estamos todos implicados ya que debemos desarrollar un trabajo conjunto. Considero que de un lado, el artista, no debe limitarse a producir obra, difundirla y comercializarla si es el caso. Creo que al artista le corresponde también una cuota de responsabilidad para sensibilizar y enseñar al público a apreciar el trabajo artístico. Cada uno encontrará una vía particular de hacerlo. Se trata de hacer entender por qué lo que haces cuesta lo que cuesta en términos económicos y, más importante, de hacer ver por qué vale lo que vale en términos menos tangibles como los que en el párrafo de arriba ya he especificado.

Por otro lado, está el público, la audiencia, en definitiva, los que nos dáis de comer. Dependemos de vuestro aplauso, de vuestra contribución, de vuestro aprecio, de vuestro cariño y del valor que, finalmente, deis a lo que hacemos. Ésa es vuestra responsabilidad. Os pido que hagáis buen uso de ella, no es poca cosa y en ello va que siga existiendo el arte en general y el del artista "más discreto, menos comercial y no famoso" en particular. El del vecino y la camarera. El de personas como yo que se ponen a reflexionar sobre estas cosas a las 23:42 horas.  

Aquí os dejo la banda sonora que ha acompañado la escritura de este artículo. La de un genio. Al fin y al cabo, las grandes figuras no dejarán de ser un referente para las más pequeñitas. Cuánto se aprende con solo escuchar un poquito...

No obstante, es bien sabido que el peculiar estilo de Monk no era aceptado de buena gana por todos los críticos y músicos. Su genialidad pagaba el tributo del ostracismo de quienes no querían ver la revolución que llevaba a cabo. Un estilo enigmático y siniestro -a la altura de su proyección como persona-, lleno de oscuridad, pero siempre dando cuenta de un talento por encima de su época. Tampoco los managers tomaban muy en serio al músico, que quedó postergado y alejado de los grandes circuitos del jazz, en los cuales sólo participó muy de vez en cuando. (Fuente: Biografías y vidas



4 comentarios:

Mariángeles dijo...

Gracias por escribir esto Paloma, y tan clara como siempre.

Por tus esfuerzos de cada día, por lo buena persona y excelente profesional que sos, de lo que doy fe absoluta, porque trabajamos varios años juntas, y porque después de eso, te veo siempre y en cada proyecto tuyo así, por todo eso, no tengo dudas que estás en el camino correcto.

Y quiero decir algo acerca del camino, de mi visión del camino.
Recién escuchaba a una colega (de esto en lo que me he metido que se llama diseño de vestimenta o el nombre que quieran darle) hablar de la pregunta que a veces se hace acerca de si llegará finalmente el día del reconocimiento por su trabajo.
Me hizo reflexionar, y esta es una opinión totalmente personal, que lo veo diferente.
Me siento exitosa cada día, no estoy esperando algo al final del camino. En lugar de una luz al final del túnel, yo prefiero un camino al aire libre totalmente iluminado de principio a fin, para aprender y disfrutar. Suena cursi? no sé, pero así lo veo.

El éxito para mi se llama LIBERTAD, la libertad de poder hacer lo que me gusta y elegirlo cada día, en este rubro y en el otro rubro en el que trabajo. Sí, es duro cargar con todo uno mismo, es re duro, pero cuando de repente alguien te dice "que bueno lo que hiciste" hace que valga la pena cada maldito kilo cargado sobre la espalda.

Todo lo que hacés vale la pena y merece reconocimiento, pero la idea que quiero expresar es: DISFRUTA EL CAMINO, y pateá a un costado del camino a esos que no saben ver ni apreciar lo que haces. Concentrate en los otros, como bien hacés, los que te valoran y respetan. Somos muchos!!!

Paloma dijo...

Lo primero que te tengo que decir es ¡que te quiero! ¡No sabes cuánto!
Buena reflexión, también muy clarita y muy certera.
Mi disfrute del camino pasa por quitarme de encima eso que me da dolor de estómago y, como bien sabes, la escritura es mi fiel aliada para ello. La escritura y personas como tú, fieles a su filosofía de vida, luchadoras, cariñosas y trabajadoras.
Mi camino es muy lindo de caminar con amigas como tú.

Dácil G. dijo...

Mariconas! Me hicieron llorar!!!

Paloma dijo...

Jajaja! Lloremos zusammen! Pero lo más importante... luego "jartémonos" de reír!!! Muuuaks