20 jul. 2015

Boquerones en vinagre

La receta de una boquerona negada para la cocina en Berlín 


¡Por fin! ¡Por fin he conseguido hacer unos boquerones en vinagre para chuparse los dedos! Y no, no me han salido cojonudos por la suerte del principiante. Anda que no han hecho falta skypes con mi madre, ni emails pa' arriba y pa' abajo, ni whatsapps in the middle. Si no me dio la receta de mi abuela Isabel chorrocientas veces no me la dio ninguna. Si, así soy yo, de memoria ligera y peor mano en la cocina. ¡Qué se le va a hacer! Tampoco ayuda mucho tener un novio con grandes dotes culinarias que me malcría. Ni tener estas manos de plastilina de las que se me caen los cacharros casi a diario con una facilidad pasmosa. En resumidas cuentas, la cocina no es territorio seguro para mí. O más bien, yo no le doy a la cocina la seguridad que se merece.

De todas maneras, estoy muy contenta de haber dado al final con la tecla. Por si no lo sabíais, a los malagueños se nos conoce también por "boquerones". Además, la curiosidad me hizo buscar de dónde provenía la receta y encontré la página www.enciclopediadegastronomía.es donde se afirma que su origen histórico se remonta a los sefardíes de Andalucía.  

¡A lo que voy! Para no volver a olvidar la receta que me ha encumbrado como Boquerona Oficial de Berlín, la voy a compartir con todos por si la quisiérais probar. Ya sabéis lo que suelo decir ¡compartir es amar! 

(Ferrán Adriá, a partir de aquí ya si acaso no sigas leyendo, para que no sufras).


#1 Encuentra unos boquerones decentes a un precio decente en Berlín

Yo los encontré en el Real. Congelados, claro. Suelen estar a 2,50€ el medio kilo pero la semana pasada no tuve suerte y estaban a 3€. El caso es que me pudo la necesidad de Omega 3. 

#2 Vuelve a preguntarle a tu madre cómo era la receta de la abuela

Ella, con su paciencia infinita y pese al autocorrector de su smartphone, me describió paso por paso cómo hacer los boquerones en vinagre. Ahí van:

#3 Límpialos y luego los lavas bien con agua

#4 Empieza a hacer capas en la fiambrera y a cada capa le echas bien de sal. ¡Pero bien de sal! Así los dejas una hora. 

(Aquí la menda se fue a clase de Zumba y, entre pitos y flautas, llegué tres horas y pico después. Pero yo los enjuagué otra vez con ganas y ya).  

#5 Échalos en vinagre unas 2-3 horas

(Aquí la menda se volvió a ir de parranda. Esta vez de cañitas con amigos (lo de "cañitas" es un decir). En el medio de mi evento social recibo un whatsapp de mi madre preguntándome: "¿Qué tal se te han quedado los boquerones? ¿Blanquitos y duritos?". En ese momento no pude contener el grito: "¡Mierda, los boquerones!". Le confieso a mi madre que los he dejado abandonados a su suerte en el vinagre. Ella que me dice que los saque enseguida y que los seque presionando con papel de cocina para que suelten el ácido. Yo que me agobio pero quiero seguir de fiesta. ¿Solución? ... Ring, ring ... "Ay amooooor, que se me ha olvidado sacar los boquerones del vinagre, qué horror, ¿puedes, por favor escurrirlos bien y envolverlos con papel de cocina? Te prometo que salgo ya para allá y los termino de hacer. ¡Te lo prometo! Gracias, gracias, gracias. Te quieroooooo".

#6 Vete a casa de una vez, so pendón, y vuelve a poner los boquerones en capitas en la fiambrera y échales aceite de girasol, hasta arriba.
- ¿De girasol, mami? 
- Si, de girasol que no se congela en el frigorífico.
#7 Corta el ajo y el perejil y ponlo por encima

#8 Yo le eché un chorreoncito de aceite de oliva para rematar y darle un pelín de sabor

#9 Mételo en el frigo y mañana me cuentas


¿Qué te cuento? ¡Que aquí me estoy relamiendo! ¡Si hasta el sibarita de la familia me ha felicitado! Solo me ha faltado la Cruzcampo... aaaahhhh




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