31 mar. 2015

Striptease Emocional

Hallo meine Lieben!

Hoy toca desnudarse. Hoy toca despojarse de prendas viejas y feas.

En cuestión de poco tiempo me he encontrado con un par de artículos que se me han quedado muy grabados. Ambos contienen declaraciones que me emocionaron y que me han dado que pensar.

Por un lado, el actor Asier Etxeandia, que dijo en una entrevista para La Opinión de Málaga, refiriéndose a su último espectáculo "El Intérprete", lo siguiente: "Necesitaba [...] denunciar ciertas cosas que les ocurren a muchos niños hoy en día en el colegio como el bullying, que yo lo viví descarnadamente. Y fue decisivo para querer ser actor y cambiar el mundo. He intentado transmitir este mensaje para, de alguna manera, trata de cerrar el círculo, sentirme orgulloso de mí mismo para estar tranquilo de una vez. No sentirme jamás ninguneado, sino pensar que he hecho algo bueno con mi vida. ".

Por otro, la cómica Rachel Arieff, que en el post "La formación de una cómica" de su blog, cuenta cómo una infancia carente de amor la marcó, con frases tan conmovedoras como: "Si tu propia madre te mira como si no fueras nada, aprendes rápidamente que, de verdad, no eres nada. Es así de simple. No lo cuestionas. Lo que descubrí con mi madre es que, si podía hacerle reír, podría recibir de ella algo muy parecido al cariño. La chispa que aparecía en sus ojos, acompañada por esa infrecuente sonrisa, incluso risas — una bomba de felicidad, todo dirigido a mi! Eso, para mi, era amor.

En mi caso, por suerte, tengo una madre que me ama por encima de todas las cosas, a la que hago reír procurando que sea la mujer más feliz de este mundo porque se lo merece. Una madre que quizás no entienda del todo porqué me he hecho devota del escenario, pero que tampoco me lo ha cuestionado en ningún momento. 

Pero si sufrí acoso escolar y lo recuerdo como algo dolorosísimo. Eso hace que muchas veces mi memoria de tiempos pasados falle como una escopetilla de feria. Hay muchos recuerdos borrosos y otros tristes. Como Asier, me sentí ninguneada. Y como Rachel, descubrí que si hacía reír obtenía algo de atención. Así que supongo entenderéis que, después de leer sendos artículos, tuve que reflexionar sobre si algo de todo aquello que me pasó, me forjó como la persona que soy hoy en día sobre el escenario. ¡Ojo! ¡Una persona muy feliz!

Lo que si recuerdo claro cristalino era que de niña me encerraba en mi habitación a cantar y a bailar durante horas y horas. Eran mis momentos más creativos y felices. Ya entonces me imaginaba sobre las tablas ante un público invisible pero muy afectuoso. De un lado, actuando me despojaba de todo mal, afortunadamente encontré la mejor de las terapias posibles. De otro, iba construyendo sin darme cuenta, todo un repertorio de pasos de baile y de canciones que me ha ido acompañando toda la vida, que me ha servido de soporte vital para pasar malas rachas y que, incluso, me han servido para desarrollar destrezas escénicas de forma inconsciente. 

Un repertorio en el que, por cierto, nunca faltó "A quién le importa" de Alaska, la primera canción que canté con 8 años sobre un auténtico escenario. ¡Toda una declaración de intenciones! 

También recuerdo que mi suerte empezó a cambiar cuando comencé a estudiar música. Si las mañanas en el colegio eran una pesadilla, las tardes en en el Conservatorio eran un bálsamo, ¡incluso en solfeo! Por no decir que allí conocí a una de las que hoy en día sigue siendo de mis mejores amigas.

Así que no, no creo que sea casual que yo sea hoy en día lo que soy. Todo lo que he pasado me ha curtido, me ha enseñado. He conseguido catalizar todo aquello y usarlo en mi beneficio y en el de los demás. Y todo ello, sin sentir nunca más rencor ni odio. ¿Qué más puedo pedir? 

No se trata tanto del por qué soy si no del para qué. Yo estoy en este mundo para crear cosas bellas, todas las que me den mi cabeza y mi alma. Y si, quiero hacer reír, sacar punta a las cosas cotidianas, cantar mis canciones y las todas las que me gustan de otros lo mejor que pueda, componer, escribir y, sobretodo, tratar de compartir mis conocimientos con toda aquella persona que tenga interés en ser mejor cada día. 

Solo me queda por decir (por hoy): acéptate, quiérete, mímate.   



 

4 comentarios:

Ein Tag mit Pepa dijo...

Dí que sí! Al final saliste adelante y haces lo que más te gusta, eres una valiente y una artista! Sigue así, a berlinear sin parar! Un beso y felices vacaciones de Pascua!

Paloma dijo...

Ja genauuu! Que pases una feliz semana tu también :) Besito

Bárbara Lanzarote dijo...

La foto no tiene desperdicio! jajaja! te imagino ya de canija como loca cantando y bailando! qué hermosa eres, leche!

Paloma dijo...

hermosa tú! :-*