9 dic. 2014

PechaKucha, el arte de la presentación

Hace poco más de un mes que volví a meterme en uno de mis líos, este tipo de cosas que a mi me gustan y me dan vidilla, esos pequeños retos que siempre están relacionados con hacer algo novedoso, diferente y motivador para mí. Eso fue mi presentación PechaKucha del pasado 6 de noviembre en el Collegium Hungaricum.

Cada vez que decía a alguien que estaba preparando un PechaKucha me encontraba con una risotada de vuelta. La verdad es que el nombre es curioso y, a mi personalmente, viniendo de Málaga, lo de que tenga la palabra pecha me resulta especialmente gracioso. Pechá en mi tierra significa "un montón" de algo (para ver usos posibles ver este enlace).

Total, que para los que no sepan de qué va esto de PechaKucha os diré que se trata de...
"... un formato de presentación en el cual se expone una presentación de manera sencilla e informal mediante 20 diapositivas mostradas durante 20 segundos cada una. Originalmente creado por Astrid Klein y Mark Dytham de Klein-Dytham Architecture (KDa) en Tokio en 2003 como un punto de encuentro para jóvenes emprendedores donde pudiesen mostrar sus presentaciones en público e intercambiar opiniones. Desde entonces, el formato se ha extendido de manera vírica a otras ciudades alrededor del mundo. El nombre PechaKucha deriva de un término japonés que significa cháchara o parloteo". (Fuente Wikipedia)
El evento fue coorganizado por EUNIC Berlin y a través de un amigo (¡un artistazo!) que hacía prácticas en el Instituto Cervantes, y que me animó a aplicar, envié mi propuesta para hacer esta presentación. Al principio, he de decir, que con cierto temor, pues tenía que ser en inglés o alemán y yo nunca antes había hecho tal cosa en un idioma que no fuera el mío. Primer reto. Además, como el pasado 9 de noviembre se celebraron los 25 años de la caída del Muro de Berlín, esta vez PechaKucha Berlin quería dedicar la noche a ese tema y se pedía que las presentaciones giraran en torno al concepto muro. De esto algo sabía por mis años como guía turística. Pero la palabra "muro" ya me sugería desde el principio mucho más que lo que fue aquélla frontera.

El caso es que el día de la entrega se acercaba y yo estaba con un bloqueo creativo importante. Lo dejé hasta prácticamente horas antes del término de la convocatoria cuando, al fin, me decidí a dar un paseo por el East Side Gallery una fría mañana de domingo, sola, cámara en una mano y café en la otra, a repasar con "otros ojos" ese gran monumento, pedazo de arte al aire libre que tantas veces había visitado antaño con los turistas. Esta vez la visita tenía un cariz totalmente distinto. Esta vez la East Side Gallery tenía un aspecto completamente diferente al de las otras veces. En esta ocasión me fijé en sus pequeños detalles y la piedra y sus graffitis me invitaron a dar un paseo por la memoria. El resultado, aquí os lo dejo. Ya no escribo más. Disfrutadlo. ¡Espero que os guste!


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