2 dic. 2014

Cómo ser Show Woman y emprendedora y ser feliz en el intento

Fotografía: Rachel Lamot
En este post me gustaría hablaros hoy de la experiencia que está siendo para mi fusionar progresivamente ambos conceptos, ambas visiones, y explicar cómo al final se están convirtiendo irremediablemente en las dos caras de una misma moneda en mi trabajo diario. No se trata de ser de un lado Show Woman los fines de semana, con ensayos por las tardes y estudio por la mañana y del otro, emprendedora en los ratos libres. La cosa va de transformar mi dedicación en mi empresa.

"1ª acepción de la RAE. f. Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo".

Llevo diez años sobre los escenarios y hasta hace relativamente poco siempre lo fui compaginando con otros trabajos. A principios del 2014 tomé una decisión que ha marcado un antes y un después en mi vida: hacer de esto mi profesión "principal", a la que dedicar la mayor parte de mi tiempo y esfuerzo y de la que vivir.
Al  poco de empezar a ser Show Woman a jornada completa, comencé a darme cuenta de que algunos de los pilares sobre los que quería ir construyendo mi carrera eran algo débiles. Al principio todo era ilusión, ganas y energía. La convicción y motivación estaban de mi lado. También tenía como aliada la confianza en mis posiblidades. En términos legales, estoy dada de alta como autónoma bajo el epígrafe de artista (Künstlerin), tengo mi seguro médico y todos los papeles en regla. Y, sin embargo, parte de mi energía se empezó a disipar y no sabía ver dónde estaba la fuga. Luego descubrí que esto era porque aunque la visión estaba clara, la misión no tanto. Estos términos empresariales sacados del Marketing significan lo siguiente:

VISIÓN: definir dónde nos vemos a largo plazo, dónde queremos llegar. Esa situación futura que se desea alcanzar y por la que vamos a luchar.
MISIÓN: definir cómo vamos a conseguir alcanzar esa visión. El motivo último que nos mueve a poner en marcha toda la maquinaria. Las estrategias y las acciones concretas que nos llevarán a esa situación futura.
El punto de partida de todo esto es la respuesta a la pregunta más obvia ¿PARA QUÉ? ¿Para qué hacer esto, para qué dedicar todo mi tiempo laboral al escenario? ¿Para qué quebrarme la cabeza en esta interminable carrera de fondo? Omitiré aquí los resultados del autocuestionario y lo resumiré en que la respuesta ulterior es un valor personal: para ser feliz y hacer feliz a los que me rodean.

Por tanto, sabía muy bien dónde me veía a largo plazo pero me quedaba solucionar cómo iba a conseguir alcanzar esa situación futura. Aquí no puedo más que volver a recordar, no obstante, el poema de Machado, "Caminante no hay camino...". No es la meta, no es el fin, es en el camino que hay recorrer, el que estamos ya haciendo, donde hay que disfrutar y sacar el máximo provecho de la vida. Pero éste es otro tema... 

Volviendo al concepto empresarial, lo más fácil sería responder a ese "¿para qué?" con un "para ganar dinero". No solo es una respuesta fácil sino que también es imprecisa y, no obstante, es uno de los motivos destacados por los que se crea una empresa. Eso sí, no es la motivación única ni última. La empresa debe tener un propósito más allá: aportar algo al mundo. Así fue como poco a poco fui incluyendo una visión más amplia a mi profesión, ahora quería ir añadiendo estos nuevos conocimientos a ella.

Por casualidades de la vida me topé con el curso de Marketing para músicos de la UdK. Ya hablé en este post sobre aquélla experiencia y de cómo me aportó una visión más completa de todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance los músicos para "vendernos" en el mercado, de cómo hay que trazarse un plan para alcanzar un objetivo, etc. De todo aquéllo me quedó una cosa muy clara: hoy en día impera la filosofía del "háztelo tú mismo" (también conocido en la esfera más artesana como el DIY "Do it yoursef"). Ya podíamos dejar de preguntar dónde estaban los managers, las distribuidoras, los agentes y toda esa vaina que la conclusión era siempre la misma: tú eres quien, a partir de ahora, te encargarás de todo. Tú eres la artista, la directora, la manager, la del departamento de cuentas, la fotógrafa, la publicista, la organizadora y distribuidora, la de recursos humanos y todo lo que te haga falta para llegar al público con tu producto. Conclusión: ¡Una empresa condensada en una sola persona!

La cosa no se quedó ahí. Para afianzar mis pilares empresariales en estos últimos meses he estado asistiendo a varios cursos de una organización llamada KIZ, aquí en Berlín. Junto con otros autónomos, de ramas muy diversas, hemos profundizado en cómo mejorar y obtener buenos resultados con nuestras respectivas empresas. Y no solo hablo de cómo se puede aumentar el sueldo a final de cada mes. Que también...
Por más que quiera aferrarme a la parte más creativa, artística y bohemia (si me permitís el término) de esta profesión, está esa otra parte (para mí mucho menos romántica pero que, para bien o para mal, cada vez más está mas presente en mi día a día). Ésa en la que una tiene que ir perfilando y focalizando el público objetivo al que dirigir lo que ofrezco, el público al que satisfacer y ¡que me va a dar de comer! y descubrir cómo llegar a él. Y también esa parte en la que los números tienen que ir cuadrando y no dar resultados en rojo indefinidamente (si es que se quiere vivir de ello). Hacerse cargo de las facturas, de pagar a los músicos, de organizar eventos cada vez más ambiciosos con todo lo que eso conlleva... Encarar el momento en el que tienes que valorar los riesgos de hacer ciertas inversiones de tiempo y dinero para, con ello, ir profesionalizándote más y más.

A todo esto le tengo que empezar a tomar cariño de alguna manera porque forma parte de esta aventura en la que me he metido de lleno. Con todo esto lo que quiero decir es que para que una empresa (entendida como en la primera acepción de la RAE) salga adelante y airosa es fundamental estar decidido, tenerlo claro, organizarse, jerarquizar las tareas (de más a menos importante o necesario) y mimar todas y cada una las cosas que se hacen. Así lo estoy aprendiendo y practicando y, confieso, ¡la cosa está yendo muuuucho mejor! 

Como se diría en alemán... weiter so! ¡Adelante! Ya os seguiré contando.




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