26 mar. 2014

¿Para qué ser COACH?

Estoy a un mes escaso de terminar mi formación de Coach con Crearte y vuelvo a hacerme la pregunta que ha salido reitaradas veces durante el curso: ¿para qué quiero ser Coach?

Resulta muy curioso. Topé con esto del Coaching por casualidad aunque ya sabía de su existencia desde hace tiempo, desde la época en la que trabajé en ReCrea (muy buenos tiempos aquellos, por cierto). El caso es que me hizo falta tan solo un pequeño empujoncito para decidirme a formarme como Coach (gracias Alicia). Lo hice sin una excesiva reflexión previa pero con la certeza, en gran parte gracias a mi intuición, de que ésto era lo que necesitaba en este momento de mi vida. Y acerté de pleno. 

Estos meses han sido una sucesión imparable de descubrimientos personales, de aprendizaje, de crecimiento profesional y, sobre todo, de la constatación de que puedo conseguir lo que me proponga si le pongo pasión, amor, empeño y disciplina.

Hay varios sitios donde poder encontrar una definición de Coaching que arroje un poco de luz a los que desconocéis el término. Para mi, la expresión "ponerle patas a un sueño", como dicen en el libro Coaching con PNL (JOSEPH O CONNOR; ANDREA LAGES , URANO, 2005), es la que más me convence a día de hoy.

Cierto es que ahora se escucha la palabra COACH hasta en la sopa y puede que a Sergio Fernández no le falte razón cuando dice que ya existe una gran burbuja. Esto da lugar, a veces, a malos entendidos. Pero a poco que se quiera indagar y profundizar, uno descubre las claves de lo que es el verdadero Coaching, esto es: "el arte de acompañar a una persona en el camino que le lleve a alcanzar sus objetivos, iluminando recovecos que le ayuden a encontrar las claves para gestionar los cambios que necesite realizar y así llegar a la consecución de sus metas".
Se trata, pues, de soñar... y también, y quizás lo más importante, de actuar. Y aunque sé que está algo manida la famosa frase de Gandhi "Sé el cambio que quieres ver en el mundo", no deja de ser una gran frase y pienso que es una de las claves para animarse, de una vez, a ser mejor. Todo lo mejor que uno pueda llegar a ser. Porque así, y solo así (a mi modo de ver), será mejor este mundo en el que nos ha tocado vivir.

Como parte de la formación yo también he recibido sesiones de Coaching. Aquí tengo que mencionar, inevitablemente, a mi querida tutora Carina, que hace un trabajo precioso y lleva a cabo proyectos paralelos muy interesantes. Gracias a ella y a mi incesante estudio y práctica, mi creatividad se ha liberado, he tomado decisiones importantes y me he marcado planes de acción que reviso con esmero para conseguir ponerle patas a mis sueños, transformándolos en objetivos realistas que, poco a poco, se van cumpliendo. 

En definitiva, ¿para qué quiero ser Coach? Para devolver todo eso con creces. Quiero ser yo la que a partir de ahora ayude a otras personas a descubrir todo el potencial que tienen, el mismo que hará que puedan alcanzar sus metas.

Para terminar no puedo evitar ahora mencionar al gran Antonio Machado... "Caminante, no hay camino, se hace camino al andar". He ahí el reto y la belleza de todo esto, ir haciendo camino, conocerse cada vez más y mejor, explorar nuestras aún desconocidas infinitas posibilidades, ilusionarse con cada paso, con la meta puesta en el frente como motivación para ir hacia ella, consiguiendo cada día un poquito, ese famoso trabajo de hormiguita que tantas alegrías da con tiempo, paciencia y trabajo personal.

¡Aquí estaré yo (si todo va bien dentro de un mes) para acompañarte en este fabuloso viaje!

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