28 ago. 2013

Preparación para subir al escenario: pasos previos

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Cualquier actividad escénica es una carrera de fondo que exige un entrenamiento diario. Ejercitar el componente artístico de la profesión debe estar acompañado de una preparación mental y corporal que sirva de base para desplegar con mayor facilidad toda nuestra creatividad.
En el caso concreto de los cantantes a veces se incurre en el error de centrar gran parte de la atención y los esfuerzos en la voz, en detrimento de toda otra serie de factores que influyen en la ejecución vocal.

Un cantante debe ser consciente de que todo su cuerpo participa en la acción de cantar y, fundamentalmente sobre el escenario, debe estar bien tonificado para rendir al 100% durante la actuación. No solo su cuerpo sino también su mente debe estar preparada para el desarrollo profesional del canto. Esto solo se consigue con una dedicación regular.

De un modo esquemático aquí se detallan las áreas básicas que se deben ejercitar:

- Ejercicios de relajación
- Ejercicios de respiración
- Ejercicios de técnica vocal (impostación)
- Ejercicio corporal (cardiovascular, estiramientos...)


El cantante debe estar preparado para una actividad intensiva de dos o tres horas (un concierto, por ejemplo). Por ello progresivamente se deben ir practicando diferentes técnicas que favorezcan una correcta ejecución. Aunque se planteen a priori como campos independientes, al cantar se transforman en un todo integral. En el momento en que alguno de estos puntos falla, los demás se verán irremediablemente perjudicados.


Rutinas para el canto
Al ir profesionalizándose en el canto la dedicación va debe ir siendo cada vez más intensiva. Como ya se ha mencionado, centrarse exclusivamente en el desarrollo de la técnica vocal no es una buena idea porque nos priva de focalizar la energía en otras áreas igualmente importantes. Sí es una buena idea, sin embargo, tomar conciencia de la relevancia de esas otras áreas e irlas ejercitando regularmente. Se puede (y se debe) diseñar rutinas a la medida de cada cantante para que consiga, poco a poco, ir minimizando los puntos débiles e ir potenciando los puntos fuertes que hay en cada uno.


No obstante, siempre es muy recomendable tener un profesor o profesora de canto que supervise el proceso y vaya corrigiendo los errores.


Cantar profesionalmente
Aunque hay estudios que certifican los beneficios del canto para la salud del organismo, ejercitar esta actividad de un modo profesional puede llegar a convertirse en ocasiones algo tortuosa si no se sabe gestionar la energía y preparar el cuerpo y la mente para los conciertos, los ensayos y el estudio.


Asimismo, durante el espectáculo hay que evitar ser consciente de la técnica, de si esta se está aplicando o no, de si se falla en el texto, etc. Todo eso debe de pasar a otro plano. Todo eso son deberes que ya debemos traer "preparados de casa".



Con una buena preparación previa y con el aprendizaje de recursos esenciales se podrán desplegar, durante el directo, todas las dotes artísticas de las que se dispone.


Aprender la técnica para después olvidarla
Prestar una atención excesiva a uno mismo en el momento del directo no hace más que perjudicar el desarrollo de la actuación. Al estar expuestos al público parece que se acentúan los riesgos a fallar. Pero solo lo parece. Lo único que puede jugar en nuestra contra son los nervios (o miedo escénico) o una mala preparación. En cualquiera de los dos casos son las rutinas que nos planteemos diariamente las que minimizarán esos riesgos a cometer errores.


Toda la concentración que dedicamos a la técnica en nuestros ejercicios diarios debe esfumarse al interpretar frente a una audiencia.



Igualmente, un buen punto de partida es aceptar que nadie es perfecto y que es completamente natural cometer fallos. Admitir desde un principio la existencia del fracaso produce un efecto liberador en el cantante haciendo que pueda afrontar las actuaciones con un espíritu positivo y lejos de cualquier bloqueo. Esa buena predisposición, a su vez, hace encarar las rutinas diarias con ánimo.

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2 comentarios:

Carlos de France dijo...

Querida, no has hablado de la adrenalina, esa que hace que en el escenario no sientas la fiebre o el dolor de garganta que minutos antes te hacía pensar que ibas a suspender el concierto...Los artistas grandes como tú nunca suspenden un show!
bs

PLA dijo...

Carlos querido. Tienes razón, también hay que tratar el tema de la adrenalina, creo que merece una entrada para ella sola! ;)
Mil gracias por tus palabras.
Besito! <3