19 jun. 2013

Sobre las emociones

"No dejemos que las emociones nos tomen de rehenes"

A partir del minuto 19:30 (aproximadamente) del vídeo que os dejo aquí enlazado, se comenta algo muy interesante que para todo aquel que se suba al escenario puede ser de gran ayuda. En resumidas cuentas, viene a decir que no debemos ser excesivamente emocionales. 

Y es que, según el neurocientífico Lawrence Parsons, estar demasiado implicado emocionalmente en una actuación nos puede distraer y hacernos perder el control sobre nuestra ejecución técnica. Lo pone como ejemplo para la vida en general. 

Hay que expresar las emociones de una manera razonable. Aprender a gestionarlas, a no reprimirlas pero también a controlarlas sería, escuetamente, el mensaje de esa parte del documental de Eduard Punset. 

Las emociones se deben guardar dentro y hay que representarlas (que no experimentarlas) para llegar a implicar a la audiencia en el caso del artista. 




Puede que muchos encuentren esta afirmación algo contradictoria. La expresión del artista y del discurso fruto de su creatividad, todo, parece ir siempre muy ligado a sus emociones. Y así debe verse desde fuera pero quizás no tanto experimentarse al límite desde dentro. No hasta el punto de descontrolarse. No al menos en los momentos de la ejecución y definitivamente aún menos si esto resulta perjudicial para la salud.

Además el escenario, que todo lo potencia y multiplica, lo bueno y lo malo, el acierto y el error, es amigo pero también, siguiendo esa lógica, puede llegar a ser enemigo. Podemos llegar a errar por dejar a su suerte a las emociones, dejar que éstas correteen por un espacio que todo lo magnifica y transforma de un modo hasta cierto punto arbitrario para acabar rebotándonos transformadas en algo, a veces (siempre, a veces), dañino. Cierto es que la expresión "controlar la situación" puede sonar restrictiva y en el arte que haya cualquier tipo de restricción nos chirría. 

Pero analicemos lo siguiente... ¿Porqué está uno a veces excesivamente cansado después de una actuación? ¿Cómo es que nos llegamos a quedar tan bajos de energía? ¿Por qué si aplicando las técnicas ensayadas y aprendidas acaba por fastidiarse uno la voz? ¿Por qué acabamos con los músculos contraídos y hasta engarrotados? Puede que en alguno de estos casos los daños se deban a que la carga de emocionalidad de la actuación ha sido excesiva.

Emocionar, emocionarse... no hablo de que esto no deba ocurrir. Nada más lejos. Pero si un actor/actriz trabaja su técnica para manejar esas emociones y "simularlas" durante la actuación y así ser convincente ejecutando sus destrezas, el/la cantante no debe ser menos. 


Para transmitir algo primero hay que poseerlo. Por eso no se trata de no tenerlas si no de controlarlas para nuestro bien. Y, por último y no menos importante, no confundir emociones con sentimientos y/o sensaciones!

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