28 dic. 2012

Orgullo

"El orgullo no vale para nada". "Aprende a levantarte". Y la última: "Puedes tener riqueza, sabiduría y belleza pero guardate de la soberbia que arruina todo lo que toca". 

Y con esto resumo las contestaciones paternales a... "es que me pegué una buena leche al resbalar en el hielo, caí entera al suelo. Al día siguiente me dolía todo el cuerpo pero, tranquilos, no me he hecho nada. Lo más que me he ha herido la caída es un poco el orgullo". 

¿Por qué se me ocurriría a mi poner ese comentario final a sabiendas de lo que se me venía encima al mencionar la palabra orgullo?  A lo largo de mi vida he crecido con la convicción de que tener orgullo es malo. Empiezo a cuestionar este pilarillo. A mi no me ha sobrado el dichoso orgullo y así me ha ido a veces. Y, por otro lado, ¿aprender a levantarme? ¡Pero si creo que no he hecho más que hacer alehopes en todos estos años? ¿Qué tiene de extremo tener orgullo? Me voy al diccionario a ver...

         RAE
1. m. Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas.

Mmm... vale, no suena nada bien. A menos que nazca de causas nobles y virtuosas... 

El caso es que a mi ya me apenan un poco cosas tan superficiales como no volver a escuchar aquello de "Aparentas menos años de los que tienes" o "¡Qué bonita es tu letra!". Al irme haciendo mayor se han ido arrugando el cuerpo y las letras. Suerte que en este noble soporte de comunicación no se aprecien ninguna de las dos cosas. ¿Será orgullo herido?

 

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